Miércoles, 18 de enero de 2006

Los costos generados por la lumbalgia pueden llegar a alcanzar el 2,1 por ciento del PIB en países europeos

Según un reciente estudio, en los pacientes españoles el principal determinante de la incapacidad es el dolor, que explica el 33 por ciento de la restricción de la actividad.

La Red Española de Investigadores de Dolencia de la Espalda (REIDE) ha desarrollado la versión española del Cuestionario FAB, para evaluar el miedo a las causas y consecuencias del dolor en pacientes con lumbalgia.

El cuestionario FAB (Fear Avoidance Beliefs) sirve para cuantificar el miedo de los pacientes con lumbalgia a las causas o consecuencias del dolor. Este aspecto es esencial, porque la evidencia científica demuestra que influye decisivamente en el grado de restricción de las actividades cotidianas (incapacidad), y en estos pacientes es la incapacidad -y no el dolor- la principal responsable de la merma de calidad de vida y los costes sociales. En un país europeo, los costes que genera anualmente el dolor lumbar equivalen anualmente a entre el 1,7 y el 2,1 por ciento del Producto Interior Bruto.

Disponer de la versión española de este cuestionario era especialmente necesario porque un reciente estudio ha demostrado que los factores que afectan a la restricción de la actividad cotidiana en los pacientes españoles son distintos de los de anglosajones y nórdicos. Así, en estos últimos, el dolor sólo explica el 14 por ciento de la incapacidad, mientras que el miedo explica el 32 por ciento y predice la evolución del grado de actividad.

Sin embargo, según demuestra este estudio, publicado en Spine, en los pacientes españoles el principal determinante de la incapacidad es el dolor, que explica el 33 por ciento de la restricción de la actividad, mientras que el miedo a sus causas y consecuencias sólo explica el 6 por ciento. Además, y a diferencia de lo que ocurre con los pacientes anglosajones, en los pacientes españoles el miedo no predice la evolución de la incapacidad, e influye menos de un 5 por ciento en la calidad de vida del paciente.

Estos estudios también demuestran que esas diferencias se deben a aspectos culturales, que son distintos en los países anglosajones y nórdicos, y los países latino-mediterráneos. La cultura mediterránea genera una actitud mental más sana con relación a la restricción de la actividad por dolor de espalda que la cultura anglosajona. Esto podría explicarse por la alegría de vivir, característica del entorno mediterráneo, que lleva a conceder una menor importancia al trabajo en la vida -en comparación al ocio o la vida personal-, y a confiar más en el apoyo familiar y social, y en los sistemas de protección social, para compensar las eventuales limitaciones laborales o económicas que conlleve el dolor de espalda, explica el artículo.

Para los autores del presente estudio, las vivencias culturales no afectan a los mecanismos biológicos que desencadenan la aparición del dolor, pero sí a la repercusión que éste tiene en la vida diaria y a las estrategias utilizadas para afrontarlo o limitar su impacto en la calidad de vida. Esas diferencias culturales conllevan la necesidad de realizar ensayos clínicos para evaluar si en nuestro país son efectivos tratamientos que en los países anglosajones se han diseñado para mejorar la incapacidad actuando exclusivamente sobre el miedo, pues de lo contrario se podrían estar invirtiendo recursos públicos en tratamientos ineficaces.

Fuente: www.azprensa.com

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